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Terra
La Coctelera

Categoría: relatos

Solsticio de verano

Hoy es el dia del solsticio de verano, preludio de Sant Joan, noche de hogueras, de baños de mar, de leyendas mágicas sobre la noche de Sant Joan, también conocida como la noche de brujas.

En la Noche de Sant Joan, la de las tradiciones mágicas, se quema lo viejo y se renueva lo nuevo, en las numerosas hogueras que iluminan la noche se arroja antes de su encendido pequeños objetos, deseos, en incluso apuntes del curso pasado con el objetivo de pasar página y de cerrar capítulos.

Este año es la primera vez desde 1986 en que el solsticio de verano ocurre antes del 21 de Junio (aunque por solo un minuto). Esto es debido a una peculiaridad de los años bisiestos según el calendario moderno.

Aquí os dejo como consejo ante los días que nos esperan... este video, "Usa protector solar"...

Sota els darrers dies de pluja

Ella s' ha anat i no ha tornat la vista enrere.
Encara que sabia que potser, i tant sols potser, tu hi eres allà mirant...
podia sentir els teus ulls al seu darrere, com quan et diuen que saps algunes coses sense cap motiu ni raó.
Ha arribat a casa ben xopa, però contenta... continuava plovent. Amb aquest pluja tant fina, que no veus que hi caigui massa, però que et deixa mollada gairebè sense adonarte'n.
Posa una mica de música, comença a escoltar una cancó d' Ana Torroja, "Cachitos de un sueño"... mentres que pensa com l´agraden aquest dies de pluja que per a ella son estones de llibertat,
d´anar corrent per la ciutat i no parar de moure´s, sense que el núvols ni l´aigua pugin deixar-la aturada a casa... dies d´una extranya eforia, amb l'alegria preludi de revetlla i d'un estiu que s' apropa sense aturar-se...
passeja tranquilamente sota la pluja, mentres veu com tothom corre d' un lloc a un altre i els carrers queden buits de gent, amb paraigües multicolors que es mouen a tota pressa... en aquesta ciutat n' hi ha moments en que tot corre a tota pressa, ningú s' atura a respirar aquesta tarde... menys ella...
Com quan era petita i sortia a mullar-se´n als carrers tornant de l' escola, jugant i saltant a cada bassal d' aigua, amb les botes de plàstic i un paraigües que mai no volia obrir...
Avui la noia s´ha trobat am tu...
les vostres mirades s´han creuat como si us coneguéssiu de molt de temps abans,
que haurà sigut d' aquest noi, es pregunta somrient a l' arribar a casa seva...
qui sap... potser algun dia es tornaran a veure...
A lo millor quan les plujes d' aquest estiu incipient tornin a netejar les Rambles de
Barcelona, a qualsevol banc de la Rambla del Mar...
ella tornarà a estar llegint poesia o dibuixant retrats a una llibreta petita,
i tu... és ben segur que la tornaràs a mirar d' aquesta manera.
Com si vulguessis apropar-te´n i dir-li alguna cosa que li faci entendre
que sempre l' havies estat esperant, així tal qual està ara...
com un quadre pintat amb colors d' acuarela, tacats pel final d' aquesta primavera,
allà asseguda, sent ella mateixa, protegida a un rebat, i amb el cabells mullats
recollits al clatell fent olor a liles blaves...
Hi és quan t' aproparàs i simplement sabràs que és ella...

Estrellas de color miel

Estrellas de color miel.

"El fluir de las palabras apacigua el corazón de quien sufre la exteriorización de los sentimientos problemáticos. Establece un hilo narrativo que permite dar algún sentido al trauma o al problema en cuestión".

Daniel Goleman del Libro Inteligencia Emocional

Estrellas de color miel

Nicolás era el empollón de clase y el orgullo de sus padres, tenía 15 años y jamás había dado un disgusto a nadie, pero la dicha no puede durar siempre , así que la malaventura se le vino a aparecer en sueños y una mañana, sin saber como, se despertó enamorado de Irene Machado, su compañera de pupitre, una rubita resplandeciente, con la nariz salpicada de docenas de estrellas en forma de pecas color miel.

Aquella mañana se aseó y se vistió como un autómata con la cabeza llena de nubes blancas salpicadas de estrellitas de color miel. No se pudo terminar el desayuno y se marchó al colegio con el corazón latiendo a mil por hora y un coro de serafines resonando en su cabeza.

Recorrió los pasillos como un sonámbulo, sin saludar a nadie, se sentó en su pupitre y allí quedó embelesado mirando como un auténtico memo el asiento vacío de su compañera; ya había sonado el timbre cuando apareció ella, como siempre con prisas y sin prestar la menor atención a su vecino,

pero Nico con sólo verla sintió una sacudida en todo su cuerpo como si hubiera metido los dedos en un enchufe y notó como si la ropa se le empezase a quedar pequeña.

-¡Hola!, saludó ella, pero él ya fue incapaz de contestarle, no pudo ni articular palabra, parecía que su lengua no le cupiera en la boca, sus manos se le agrandaron como botijas, la correa de su reloj estalló, sus labios y sus mofletes se inflaron, las pantorrillas parecían no caberle en los pantalones y los cordones de sus zapatillas reventaron.

Entre los gritos de la asustada Irene el pobre Nico se hinchó e hinchó hasta no caber en el pupitre.

Tan extraño caso clínico corrió como la pólvora entre los científicos de todo el mundo, apareció en las más eruditas revista médicas, vinieron a visitarle los más afamados alergólogos, nefrólogos, cardiólogos, otorrinolaringólogos, urólogos, endocrinólogos y ante la desesperación de sus padres fueron consultados varios gurús, un cura exorcista y hasta una echadora de cartas, pero todo fue inútil, Nico no se deshinchaba y lo sorprendente era que a él parecía no importarle, sólo de vez en cuando se quedaba con los ojos en blanco y musitaba un ¡ah!...

Con el paso de las meses el cuadro clínico pareció remitir, fue poco a poco perdiendo volumen, ya podía tragar y hablar y empezó a quejarse de todo, de la cama, de la almohada, de la comida, de la tele, de sus padres, de las enfermeras, se volvió intratable y de buenas a primeras se invirtió el proceso y se deshinchó totalmente, ya parecía que todo había le vuelto a su ser.

Mientras tanto y como las horas del hospital se le hacían tan largas, para matar el tiempo le dio por emborronar cuadernos con cuentitos e historietas, después de esbozar, imaginar, borrar, repetir e reiniciar una docena de veces terminó un mini relato de cuatro párrafos titulado "Estrellas de color miel",

cuando lo tuvo terminado lo leyó y lo releyó y se sintió y tan contento y tan satisfecho que parecía que la vida ya no podía darle más, de repente empezó a sentir un tremenda picazón por todo el cuerpo, un malestar general y una sacudida como si hubiera vuelto a meter los dedos en un enchufe y el pijama se le quedó pequeño y se hinchó y se hinchó y se hinchó.

Volvieron a juntarse científicos y sanadores de almas, barajaron todas las posibilidades y llegaron a la única solución posible.

Por fin una mañana el jefe del equipo médico citó a sus padres y con la voz severa y mirada grave les dijo:

- Señores ya sabemos lo que tiene,

ocurre pocas veces,
pero su hijo es alérgico a la felicidad.

La gente que me gusta...

Me gusta la gente con la cabeza en su lugar,
que sea espiritual, con idealismo en los ojos
y los pies en la realidad.

Me gusta la gente que ríe, llora,
se emociona con una simple carta,
una llamada, una canción con música de guitarra, una buena película, un libro,

Gente que tiene tiempo para sonreír, pedir perdón, repartir ternuras, compartir vivencias,
con espacio para las emociones dentro de sí,
emociones que fluyen naturalmente como un río libre y lleno de vida.

Gente que le gusta hacer las cosas que le gustan,
sin huir de compromisos difíciles,
por mas desgaste que causen.

Gente que ayuda, orienta, entiende, aconseja,
busca la verdad y siempre quiere aprender,
aunque sea de un niño, de cualquier persona o de cualquier cosa, no importa si es analfabeto, también ha vivido...

Gente con curiosidad.


Gente que escucha.

Gente de corazón desarmado, sin odio
y preconceptos baratos.

Gente que se equivoca y lo reconoce,
cae y se levanta, asimila los golpes,

tomando lecciones de los errores...

Me gusta mucho la gente así...

¿Y a tí, como te gusta la gente?

 

("Gente" de Presuntos Implicados)

 

Las lágrimas de los olmos

Recuperado de un antiguo post, no acompaña mucho por la estación del año, pero aquí está...

Las Lágrimas de los olmos

Y ha llegado el otoño, con su sereno vestido de lluvia, colándose por esas pequeñas grietas que en los corazones suelen dejar los sentimientos olvidados.

Lloran los olmos lágrimas amarillas que se desgranan y caen sobre la hierba con el estampido de mil adioses,arrancando a la tierra el olor de las primeras gotas de lluvia.

Las almas se retraen tras las ventanas mojadas, dibujando recuerdos sobre el vaho de los cristales del tiempo.

Allá abajo el mar, acerado, verde, y las rocas, oscuras, verdes, braman su pasión y escarcean pudorosamente amparados en la bruma.

La última golondrina parte hacia el sur como una negra saeta de libertad que araña las nubes con su grito de soledad rezagada.

Los niños la miran pasar chapoteando su voluntad de vivir sobre los charcos del futuro mientras desde sus libretas, aún en blanco, les sonríen caracolas, árboles, casas, aviones, el abuelo y un balón.

No será este otoño, quizás, en el que muera la poesía. Porque será un otoño también de ilusiones enmarañadas en alambre de espino.

Y será el otoño de los hombres-golondrina que a juzgar de las corbatas equivocaron el vuelo; el otoño de las carnes laceradas, donde las soledades tienen un horizonte de arena.

Un otoño de brazos retorcidos por el eco de las botas militares, un otoño quebrado por la retórica de las bocas llenas de oropel, a un lado, y por el silencio de las bocas llenas de tierra al otro.

Será un otoño que necesite de hombres y mujeres libres que peleen,si quieren llamarse a sí mismos hombres y mujeres, por la libertad de otros hombres y mujeres; que no permitirán que el viento borre las huellas que sobre la arena dejaron miles de pasos.

Un otoño cuya lluvia lavará las conciencias haciendo correr por las alcantarillas la indiferencia y el egoismo.

Sera un otoño, al fin y al cabo, que necesite de la poesía.